“VINO AZUL” EL IRREVERENTE NEGOCIO

CINCO JÓVENES COLOCAN MÁS DE 90.000 BOTELLAS DEL AFRUTADO GIK LIVE EN EL MERCADO NACIONAL

Azul índigo

El vino es de un eléctrico color azul índigo, un tono que consiguen mezclando el zumo de uvas negras y blancas con dos pigmentos sintetizados con ayuda de varios químicos de la universidad pública vasca. El primero es orgánico, se llama antocianina, es azul y sale de la piel de la uva. La intensidad deseada la logran con la indigotina, este químico. En la ficha “anti técnica” que acompaña al producto explican que se trata de un vino con 11,5 grados, afrutado, pero sin azúcares añadidos, y que marida perfectamente con “el sushi, los nachos con guacamole, la salsa tzatziki, la pasta carbonara y el salmón ahumado”. Certifican que el vino está regulado por European Food Safety Authority y cuentan con las aprobaciones pertinentes de las instituciones que evalúan de manera continuada la seguridad y condiciones de uso.

En el semillero de Portugalete trabajan sin horarios y para sentarse a las mesas quitan la batería y algunas guitarras eléctricas con las que ensayan a ratos. No hay horarios, y la uva la compran en Navarra, Valencia, Zaragoza, en La Rioja alavesa, donde tienen contratos con bodegas que se lo embotellan. Una bodega de Burdeos se ha puesto en contacto con ellos para interesarse en producírselo.

“Ni tiene ni queremos que tenga denominación de origen”, sonríe López, como dejando caer que esa batalla le resulta ajena. “Nosotros usamos uva de año, le ponemos un corcho sintético para hacerlo más estable y decimos a la gente que lo beba como quiera, como si fuera un refresco, o helado, o como si fuera una cerveza afrutada”. La realidad es que les da igual, y frente a la mística de los vinos, ante los rituales de movimientos en la copa para apreciar sus características, los creadores de Gik Live proponen libertad total. “Solo disfruta”, añaden, ante las críticas de algunos cosecheros que les espetan que la tradición vinatera es un valor. Ellos se ríen y comentan que han visto a consumidores ingleses mezclarlo con ginebra, a franceses enfriarlo con hielo y suizos tomarlo caliente y con canela. Su vino se llama Gik, y no significa nada. Solo “suena y sabe bien”, dicen.

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